La familia feliz
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Me encantaban esas peleas de perrasssssAhora que vuelven los 80, no puedo dejar de recordar mi serie fetiche de la época: Dinastía.
Rodeados de series de feas secretarias, forenses, médicos antipáticos, policías macarras, echamos de menos a la mala malísima por excelencia: Alexis Carrington, máxima representación del lujo y el glamour en los 80. Eran los años de Reagan, donde el petróleo estaba de moda. Alexis desayunaba champán y caviar, vestía carísimas pieles, y se desplazaba en un jet privado. Definió un nuevo estilo para el resto de los seriales de la tele.
Para el público femenino también era muy gratificante ver a una mujer ocupar la máxima responsabilidad en un mundo de hombres. Alexis utilizaba a los hombres a su antojo. Una mala frente a los buenos, que nunca lo fueron tanto - nadie que sea TAN rico como el señor Carrington puede ser TAN bueno, creo yo. Eran muy típicas las escenas en las que Alexis hablaba de negocios por teléfono mientras un cachas la masajeaba, luego colgaba el teléfono y se abalanzaba sobre el mozo, y por supuesto no recordaba jamás su nombre.
Hombreras imposibles, cardados imponentes, pedrería y brillo por doquier, taconazos, turbantes (como los lanzados por Miuccia Prada esta primavera), el exceso por el exceso.¿Alexis tendría sentido hoy en día? En estos tiempos de conciertos contra el cambio climático (también muy ochentero, recordar Usa for Africa y el cansino We are the World) la estética del despilfarro está más de moda que nunca, pues, aunque el concepto de consumo ha cambiado, seguimos igual, consumiendo sin parar; hemos cambiado la gasolina por biocombustibles, la fibra artificial por el algodón orgánico, el PVC por el plástico biodegradable…Yo creo que más que nunca, Alexis ha vuelto.




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