(Foto regalo de Chic too chic)
En estos días post-Cibeles, que será recordada una vez más por las polémicas del IMC y las tallas diábolo y demás, nos encontramos con esta guapísima americana (aunque podría pasar por francesa, bien sur) que nos cuenta el secreto de su estilo: lucir un vestido dos tallas mayores a la tuya, para ganar en comodidad y calidez. Así que os recomiendo que hagamos como ella, ¡pasar de las tallas y lucir lo que nos apetezca!
Hasta hace poco tiempo, en el revistero de mi madre se amontonaban las revistas de moda. El día 20 de cada mes, acudíamos ansiosas al kiosco a comprar nuestras preferidas: Elle, Vogue (el extra de complementos siempre acababa lleno de anotaciones y post-its) Telva (ella se empeñaba en comprarla, yo no decía nada), Marie Claire, incluso como buena fashion victim, sacaba fuerzas de flaqueza (le daba la lata) y conseguía que me comprase algún número de Wallpaper, Harpers Bazaar, Vogue Francia..... (recuerdo haber comprado el número 1 de la revista George, de mi adorado macizo John John Kennedy, en cuya portada salía la también maciza Cindy Kanfort).
Una vez en casa, nos sentábamos muy juntitas mi madre, mi hermana y yo misma a hojear todo lo comprado y sacar conclusiones precipitadas: “Este año se lleva el azul índigo” “Yo quiero esos zapatos, en tacón cubano” “Los volantes hacen gorda” “Y las rayas horizontales, más aún”.
Hoy esos momentos los miro con nostalgia. Nunca más volverán a repetirse. Las revistas han muerto. Desde los despachos de las editoriales, nos cuentan cosas que desde hace meses sabemos: estampados, rayas, cuadros, ya están en nuestras retinas gracias a Internet.
¿Dónde está el futuro? En la red. Las revistas que no se reciclen, y no estén al día en sus contenidos estarán condenadas a venderse conjuntamente a un bolso de polipropileno, unas velas, un DVD e incluso una vajilla con sus doce servicios. Se trata de un fenómeno muy similar a la piratería musical en internet y las grandes compañías discográficas.
¿Cómo pueden resucitar? Lo importante es que sepan reciclarse y sigan trabajando, aunque el intento deja mucho que desear: ¿Por qué no empiezan a hacer entrevistas serias y trabajadas? ¿Por qué no dejan de recomendar como “restaurante de moda” el último bodrio abierto por un famoso, o la tasca de la mejor amiga del editor? ¿Por qué no empiezan a entrevistar a gente que tiene mucho que decir en la moda, y no a tanta pavapija? ¿Porqué no empezamos a olvidarnos de los típicos reportajes pseudo feministas en los que alguna directiva, perfectamente maquillada y sentada al borde de su mesa, que nos dice que conciliar vida laboral y familiar “es cuestión de organización” (organización= tres criadas en casa)?
Y mejores editoriales de moda, con los grandes (que también los hay en España), y sin la necesidad de irse a Punta Cana a grabar un editorial, para que luego la playa parezca la de Benidorm!!!
Yo les voy a dar una oportunidad....y tú???
Y para colmo ya no tenemos a ÉL.....que hubiera llenado tantas revistas.....
Expliquémoslo bien. Nos pasamos el día fuera de casa, en jornadas interminables, las cuales empiezan en la oficina, comida, vuelta a la ofi, gimnasio, copas con los amigos y vuelta a empezar. Todo eso interrumpido con alguna visita a Amancio o Isidoro (en horario laboral, que luce más)…a lo largo del día se va acumulando material: un monedero, unos pendientes, el túper con el filete empanado de la comida, y la bufanda, que a mediodía nos sobra.
El caso es que somos muy de bolsa, pero no de Bolsa de Madrid. Todos los madrileños que te encuentras por la calle llevan una bolsa en la mano, que encierra su filosofía de vida: la más común es la del Cortinglés o Zara, pero la cosa también va por tendencias:
- Antigüitas, madres e hijas: Bolsa un tanto arrugada (nena tírala!) de un día que entró a Gucci, Hermés o Emporio Armani a comprar un llavero. Si no llega a tanto, una bolsa de Purificación García o Bimba y Lola produce el mismo efecto.
- “Soy moderno y sigo las tendencias”, pues entonces cargaré con una bolsa de Muji, Kielhs o alguna tienda de delicatessen: Deli Deluxe, Hespen & Suárez o sitios así.
- “Adicta a los zapatos”, pues el abanico se amplía a cualquier bolsa de las zapaterías de la calle Augusto Figueroa, un oasis para Imeldas.
- “Me paso el día mal comiendo y mal viviendo” , pues ahí entra MacDonalds, Rodilla, Vips Take Away……
- “Más tieso que la mojama de Barbate”: Carrefour, Mercadona, Día, o las típicas bolsas amarillas de los chinos.
- “Nacionalista hasta en las tendencias”, pues cargaré con bolsas de tiendas que sólo reconocen los muy entendidos: Kala, Kassen Zapata, Semon (ésta para el nacionalista gourmet)
Así que, a partir de ahora, cuidado con la bolsa en la que lleváis vuestras pertenencias, que dice mucho de nosotros (casi tanto como nuestros zapatos). Y un consejo: nunca, nunca llevéis las bolsas que regalan con las revistas de moda, ésas son directamente para la basura de envases en nuestra casa, así realizaremos una buena práctica ambiental.
El caso es que somos muy de bolsa, pero no de Bolsa de Madrid. Todos los madrileños que te encuentras por la calle llevan una bolsa en la mano, que encierra su filosofía de vida: la más común es la del Cortinglés o Zara, pero la cosa también va por tendencias:
- Antigüitas, madres e hijas: Bolsa un tanto arrugada (nena tírala!) de un día que entró a Gucci, Hermés o Emporio Armani a comprar un llavero. Si no llega a tanto, una bolsa de Purificación García o Bimba y Lola produce el mismo efecto.
- “Soy moderno y sigo las tendencias”, pues entonces cargaré con una bolsa de Muji, Kielhs o alguna tienda de delicatessen: Deli Deluxe, Hespen & Suárez o sitios así.
- “Adicta a los zapatos”, pues el abanico se amplía a cualquier bolsa de las zapaterías de la calle Augusto Figueroa, un oasis para Imeldas.
- “Me paso el día mal comiendo y mal viviendo” , pues ahí entra MacDonalds, Rodilla, Vips Take Away……
- “Más tieso que la mojama de Barbate”: Carrefour, Mercadona, Día, o las típicas bolsas amarillas de los chinos.
- “Nacionalista hasta en las tendencias”, pues cargaré con bolsas de tiendas que sólo reconocen los muy entendidos: Kala, Kassen Zapata, Semon (ésta para el nacionalista gourmet)
Así que, a partir de ahora, cuidado con la bolsa en la que lleváis vuestras pertenencias, que dice mucho de nosotros (casi tanto como nuestros zapatos). Y un consejo: nunca, nunca llevéis las bolsas que regalan con las revistas de moda, ésas son directamente para la basura de envases en nuestra casa, así realizaremos una buena práctica ambiental.
En esta resaca post-Oscars, hemos visto a actores de poca monta subir al escenario a ponerse nerviosos con el premio recibido: “uy, pero si no llevo preparado nada” Ja! “Y por eso llevas dos horas de cardado en la cabeza e infinitas sesiones de maquillaje”. Y es que no tener nada preparado es defraudar a tu público, ese que paga una entrada por verte actuar en el cine. Y como aquí todo es Gratis total, quiero agradeceros los múltiples memes, premios, y thinkings con un gran discurso:
“Me siento profundamente honrada en recibir el premio No digas que es un mal blog, de manos de Silvia, máxime cuando me comenta que cuando creó su blog, estuvo buscándome por la blogosfera, para añadir un primer link entre sus favoritos….Agradezco también a Elegancia Perdida que me haya concedido otro premio y le aseguro que estoy encantada de recibirlo. Lo acepto con profunda gratitud pues sé que un premio de estas características nos crea la ilusión de que algo hicimos para merecerlo. En los tiempos difíciles, recibir una distinción como ésta me anima a seguir escribiendo y buscando sin parar imágenes como soporte a lo escrito, en esa Biblioteca de Alejandría llamada Internet. Y con la venia, All About my Mother me pregunta si puedo contestar algunas preguntas, preguntas que corren de blog en blog…pues te diré lo siguiente:
1.- Coger libro más cercano, ir a la página 15 y transcribir la linea 6. Uf, libros, libros…qué pereza. A mi lado tengo uno:”Restauración de cuencas fluviales”
2.- Cuenta lo último que viste en la televisión. Yo en la Tv sólo veo a mi Joshua (el niño perdido y hallado en el templo).
4.- ¿Cuándo te reíste por última vez? A todas horas y de todo.
5.-¿Qué hay en las paredes de donde te encuentras ahora? Mundo gris, muy gris. Es muy revelador saber que Pedro Almodóvar hizo sus mejores películas cuando trabajaba en Telefónica, o que Amenábar no salió del bar en toda la carrera…
6.- ¿Cómo estás vestida en este momento? Uy, pues para estar en el mundo gris llevo unas katiuskas de cuadros rojos, regalo de mi madre!
7.- Algo que los bloggers no sepan de ti. Prácticamente todo.
8.- ¿Cómo son tus manos?. Uñas cortas y transparentes. La manicura francesa ha muerto. Me recuerdan a una actriz porno en la portada del interviú. Aunque los pies si admiten la fantasía, y me gustan en Burdeos.
9.- ¿Qué ves desde tu ventana?. El mismo mundo gris, y a lo lejos, mi caaaaaaaasaaaaaaaa.
10.- ¿Qué imagen podría definirte?. La que tengo en el blog: la Blythe rubia oscura con el pasadorcito. Soy de su misma quinta y de su mismo tamaño.
Si queréis saber más, cada post un capítulo.
“Me siento profundamente honrada en recibir el premio No digas que es un mal blog, de manos de Silvia, máxime cuando me comenta que cuando creó su blog, estuvo buscándome por la blogosfera, para añadir un primer link entre sus favoritos….Agradezco también a Elegancia Perdida que me haya concedido otro premio y le aseguro que estoy encantada de recibirlo. Lo acepto con profunda gratitud pues sé que un premio de estas características nos crea la ilusión de que algo hicimos para merecerlo. En los tiempos difíciles, recibir una distinción como ésta me anima a seguir escribiendo y buscando sin parar imágenes como soporte a lo escrito, en esa Biblioteca de Alejandría llamada Internet. Y con la venia, All About my Mother me pregunta si puedo contestar algunas preguntas, preguntas que corren de blog en blog…pues te diré lo siguiente:
1.- Coger libro más cercano, ir a la página 15 y transcribir la linea 6. Uf, libros, libros…qué pereza. A mi lado tengo uno:”Restauración de cuencas fluviales”
2.- Cuenta lo último que viste en la televisión. Yo en la Tv sólo veo a mi Joshua (el niño perdido y hallado en el templo).
4.- ¿Cuándo te reíste por última vez? A todas horas y de todo.
5.-¿Qué hay en las paredes de donde te encuentras ahora? Mundo gris, muy gris. Es muy revelador saber que Pedro Almodóvar hizo sus mejores películas cuando trabajaba en Telefónica, o que Amenábar no salió del bar en toda la carrera…
6.- ¿Cómo estás vestida en este momento? Uy, pues para estar en el mundo gris llevo unas katiuskas de cuadros rojos, regalo de mi madre!
7.- Algo que los bloggers no sepan de ti. Prácticamente todo.
8.- ¿Cómo son tus manos?. Uñas cortas y transparentes. La manicura francesa ha muerto. Me recuerdan a una actriz porno en la portada del interviú. Aunque los pies si admiten la fantasía, y me gustan en Burdeos.
9.- ¿Qué ves desde tu ventana?. El mismo mundo gris, y a lo lejos, mi caaaaaaaasaaaaaaaa.
10.- ¿Qué imagen podría definirte?. La que tengo en el blog: la Blythe rubia oscura con el pasadorcito. Soy de su misma quinta y de su mismo tamaño.
Si queréis saber más, cada post un capítulo.
Esta semana usaremos este look de Nicky Hilton, la hermanísima de la petarrrda de Paris, para ilustrar un look sencillo y fácil de conseguir: robamos del armario masculino más cercano una camisa a cuadros, leñador a más señas, y la lucimos como vestido, añadiendole una chaqueta tipo collegue y medias oscuras tupidas. Buen fin de semana!
Por Cristóbal Colón, !cuánto luuuuuujooooo!!
Jejejeje...En cuanto trinque a vuestro padre os mando a un internado en Suiza!!Ahora que he visto el magnífico editorial de Terry Richardson en Harpers Baazar, no puedo obviar mi comentario acerca de una obra maestra del cine negro como es Sonrisas y Lágrimas. ¿Y por qué esta película, supuesto cine familiar, puede ser catalogado como cine negro? Ay, queridas amigas, ahí está su gran triunfo: hacer pasar a una femme fatale tan tremendamente zorra por una mosquita muerta.
Nuestra arpía es una monja descarriada, a la que la madre abadesa de su convento manda a cuidar los hijos de un respetable viudo, barón y forradísimo de pasta a más señas. Cuando Freuland María descubre el mundo de fanfarrias y oropeles que hay en la casa del Capitán Von Trapp, decide hacerse la pavisosa, por lo que su vestuario, falda de vuelo y rebequita (la rebeca, qué prenda tan asociada a las femme fatales), y pelo corto al estilo Carole Burnett, sin rastro de maquillaje, seguirá siendo el mismo con el que llegó a Chez Von Trapp; lástima que no vimos la segunda parte de esta película, donde la susodicha saca la tarjeta a pasear, y se dedica a comprar como una posesa bolsos Kelly, maletas de LV, y vestidos new look de Dior. Para redondear la faena, la muy lagarta se hace pasar por mujer hacendosa (eso cotiza mucho en ciertos varones, con uve) y utilizando los patrones del Burda se dedica a coser modelitos para toda la prole, si además hubiera entrado en la cocina a hacer un Strudel, me corto las venas con tanta perfección.
Pero con quién no contaba Freuland María es con la baronesa Schroeder, muy maquillada, muy peliteñida, y autora de una frase mítica, la mejor de toda la película: “Quiero alguien que me necesite desesperadamente. O que necesite desesperadamente mi dinero.” En un perfecto total look Lana Turner, le insinúa que una de las dos sobra en esta casa, forastera, momento en el cual, al más puro estilo Dinastía, esperábamos ver una pelea de perras, Freuland María se lo piensa mejor y decide tomar las de Villadiego y hacerse la ofendida. En un mundo perfecto, la baronesa se hubiera casado con el capitán y santas pascuas, pero en esta película, es ella la que hace mutis por el foro, muy mal aconsejada por su amiga mariquitina.
El resto de la película, por obvio no es interesante: al final se casan, y se largan a un concurso de familias Brady con la excusa de una supuesta persecución nazi (como si los nazis no tuvieran otra cosa que hacer que perseguir a petardas mal vestidas y peor peinadas). En definitiva, hay que volver a verla, pero una vez alcanzada la mayoría de edad, para no aturdir a los chavales….
PD: Post dedicado a Coppers kettles and woolen mittens, a pesar de todo es buena película………
Nuestra arpía es una monja descarriada, a la que la madre abadesa de su convento manda a cuidar los hijos de un respetable viudo, barón y forradísimo de pasta a más señas. Cuando Freuland María descubre el mundo de fanfarrias y oropeles que hay en la casa del Capitán Von Trapp, decide hacerse la pavisosa, por lo que su vestuario, falda de vuelo y rebequita (la rebeca, qué prenda tan asociada a las femme fatales), y pelo corto al estilo Carole Burnett, sin rastro de maquillaje, seguirá siendo el mismo con el que llegó a Chez Von Trapp; lástima que no vimos la segunda parte de esta película, donde la susodicha saca la tarjeta a pasear, y se dedica a comprar como una posesa bolsos Kelly, maletas de LV, y vestidos new look de Dior. Para redondear la faena, la muy lagarta se hace pasar por mujer hacendosa (eso cotiza mucho en ciertos varones, con uve) y utilizando los patrones del Burda se dedica a coser modelitos para toda la prole, si además hubiera entrado en la cocina a hacer un Strudel, me corto las venas con tanta perfección.
Pero con quién no contaba Freuland María es con la baronesa Schroeder, muy maquillada, muy peliteñida, y autora de una frase mítica, la mejor de toda la película: “Quiero alguien que me necesite desesperadamente. O que necesite desesperadamente mi dinero.” En un perfecto total look Lana Turner, le insinúa que una de las dos sobra en esta casa, forastera, momento en el cual, al más puro estilo Dinastía, esperábamos ver una pelea de perras, Freuland María se lo piensa mejor y decide tomar las de Villadiego y hacerse la ofendida. En un mundo perfecto, la baronesa se hubiera casado con el capitán y santas pascuas, pero en esta película, es ella la que hace mutis por el foro, muy mal aconsejada por su amiga mariquitina.
El resto de la película, por obvio no es interesante: al final se casan, y se largan a un concurso de familias Brady con la excusa de una supuesta persecución nazi (como si los nazis no tuvieran otra cosa que hacer que perseguir a petardas mal vestidas y peor peinadas). En definitiva, hay que volver a verla, pero una vez alcanzada la mayoría de edad, para no aturdir a los chavales….
PD: Post dedicado a Coppers kettles and woolen mittens, a pesar de todo es buena película………

Cuando yo era pequeña (no temáis, eso pasó hace quince días) todo el mundo se hacía su propia ropa. En aquel tiempo Amancio no nos sometía a su dictadura, con lo cual el que más y el que menos se las ingeniaba para comprarse un retalito en el Kilo o sitios así, y hacerse una falda, camisa o incluso un vestido de fiesta.
El espejo en el que todo el mundo se miraba no era el Sartorio, ni Candid Cool ni nada por el estilo, era la revista Burda. Una idea lanzada por una avispada alemana en los años 50, que revolucionó los hábitos de la sociedad e influyó en las tendencias de moda.
Pero coser no es fácil, sino todo el mundo lo haría. Además, los patrones del Burda, con la revolución de los 80-90 empezaron a parecer sosos y carentes de toda novedad. Yo misma, tenía una profesora de matemáticas a la que llamaba “Juana Burda”, por su afición a las camisitas con chorreras, faldas rectas con cremallera a un lado y chaquetas entalladas de un solo botón.
Poco a poco empezó a decaer la afición por hacerte tu propia ropa, jerseys, e incluso las cortinas de tu casa. Pero todo esto tiene un revival, obligado por otra parte por la necesidad que tenemos de ser diferentes. Este revival no es fácil de afrontar, pues como hemos dicho arriba, en esta sociedad de lo inmediato, se tarda mucho más en coser una falda que en ir a Amancio a por ella….¿Qué hacemos? Customizar. Palabra que no viene de Custo Barcelona como creen algunos, sino de Miguel Adrover, es decir, retocar nuestras prendas hasta darles un aspecto único, y de modo sencillo: botones, lazos, cremalleras, cortes estratégicos pueden conseguir lo diferente, y por un precio único. Así que mucho ánimo con la tarea, porque con tanto clon, corremos el riesgo de parecer soldados de la antigua unión soviética.........
El espejo en el que todo el mundo se miraba no era el Sartorio, ni Candid Cool ni nada por el estilo, era la revista Burda. Una idea lanzada por una avispada alemana en los años 50, que revolucionó los hábitos de la sociedad e influyó en las tendencias de moda.
Pero coser no es fácil, sino todo el mundo lo haría. Además, los patrones del Burda, con la revolución de los 80-90 empezaron a parecer sosos y carentes de toda novedad. Yo misma, tenía una profesora de matemáticas a la que llamaba “Juana Burda”, por su afición a las camisitas con chorreras, faldas rectas con cremallera a un lado y chaquetas entalladas de un solo botón.
Poco a poco empezó a decaer la afición por hacerte tu propia ropa, jerseys, e incluso las cortinas de tu casa. Pero todo esto tiene un revival, obligado por otra parte por la necesidad que tenemos de ser diferentes. Este revival no es fácil de afrontar, pues como hemos dicho arriba, en esta sociedad de lo inmediato, se tarda mucho más en coser una falda que en ir a Amancio a por ella….¿Qué hacemos? Customizar. Palabra que no viene de Custo Barcelona como creen algunos, sino de Miguel Adrover, es decir, retocar nuestras prendas hasta darles un aspecto único, y de modo sencillo: botones, lazos, cremalleras, cortes estratégicos pueden conseguir lo diferente, y por un precio único. Así que mucho ánimo con la tarea, porque con tanto clon, corremos el riesgo de parecer soldados de la antigua unión soviética.........

Es de todos conocido la animadversión del marío a ir de compras. Pero hay un sitio que gracias a su trabajo cosmopolita debe frecuentar: las tiendas del aeropuerto. Allí no tiene más remedio que comprar, gracias a los retrasos provocados por las compañías aéreas. Es el único sitio en el que se desata su lado consumista, el aire contaminado de queroseno le produce ese efecto.
Pero cómo por sus principios anticonsumistas no va de tiendas, le remuerde la conciencia y me llama cada diez minutos:
- Aeropuerto de Lisboa: “Oye Raquel, ¿compro toallas? He visto unas que te gustan, de nido de abeja, muy finitas, sin dibujos”. “Tú no eras –le digo-el que decía que como entraran más toallas en casa pedías el divorcio?...Además, mira que eres topicazo, comprando toallas en Portugal”
- Aeropuerto de Heathrow: “¿Te gusta la mermelada de jengibre?” “A mí, sabes que detesto cualquier cosa gelatinosa y dulzona. Pero si te apetece”…(excusa perfecta para comprarse lo que le dé la gana sin remordimientos)…
- Aeropuerto de Schiphol: “¡No encuentro aftereight de chocolate blanco, como te gusta, pero hay muchos calcetines de colores, pilateros, te gustarán”…..
- Aeropuerto de Río de Janeiro: “¿Compro Cachaça? Oye, igual no vuelvo, me gusta tanto esto”…….”Eh! Ven acá pa acá ahora mismito! ¡Es una orden!”
- Aeropuerto Charles de Gaulle: Esto está lleno de ropa interior preciosa, te va a encantar…..ummmmmmm…
- Aeropuerto de El Prat. Otra vez retraso, esta vez de una hora…Qué desastre. Hay un Amancio, ¿te compro algo? Pero paso de tallas y tendencias, lo que a mi me dé la gana, eh!!
Ahora que por tu nuevo trabajo tendrás que viajar menos al extranjero, echarás de menos estos momentos de compras compulsivas. ¿Te acoplarás entonces a mis momentos de shopalcoholic? Sigan atentos a próximos capítulos.
Pero cómo por sus principios anticonsumistas no va de tiendas, le remuerde la conciencia y me llama cada diez minutos:
- Aeropuerto de Lisboa: “Oye Raquel, ¿compro toallas? He visto unas que te gustan, de nido de abeja, muy finitas, sin dibujos”. “Tú no eras –le digo-el que decía que como entraran más toallas en casa pedías el divorcio?...Además, mira que eres topicazo, comprando toallas en Portugal”
- Aeropuerto de Heathrow: “¿Te gusta la mermelada de jengibre?” “A mí, sabes que detesto cualquier cosa gelatinosa y dulzona. Pero si te apetece”…(excusa perfecta para comprarse lo que le dé la gana sin remordimientos)…
- Aeropuerto de Schiphol: “¡No encuentro aftereight de chocolate blanco, como te gusta, pero hay muchos calcetines de colores, pilateros, te gustarán”…..
- Aeropuerto de Río de Janeiro: “¿Compro Cachaça? Oye, igual no vuelvo, me gusta tanto esto”…….”Eh! Ven acá pa acá ahora mismito! ¡Es una orden!”
- Aeropuerto Charles de Gaulle: Esto está lleno de ropa interior preciosa, te va a encantar…..ummmmmmm…
- Aeropuerto de El Prat. Otra vez retraso, esta vez de una hora…Qué desastre. Hay un Amancio, ¿te compro algo? Pero paso de tallas y tendencias, lo que a mi me dé la gana, eh!!
Ahora que por tu nuevo trabajo tendrás que viajar menos al extranjero, echarás de menos estos momentos de compras compulsivas. ¿Te acoplarás entonces a mis momentos de shopalcoholic? Sigan atentos a próximos capítulos.
(Post by Chic too Chic & Gratis total: colaboraciones especiales)
A Cibeles también vienen grandes modelos.....el total look negro, con diferentes texturas, es perfecto para un día de trabajo.
Este chico italiano, a pesar de estar muy ocupado, accedió a posar para nosotros, con la lección bien aprendida de la mezcla de estampados. Muy cool!!!
Ya lo hemos dicho muchas veces, la clave del estilo está en uno mismo. Falda y zapatos de Topshop y el mejor complemento, la actitud y simpatía.
Entre los visitantes de Arco, la elegancia con mayúsculas....Lástima no saber portugués.
Nos ha llamado la atención su bufanda de piel, pero sobretodo su estilo, su simpatía, y la ilusión que pone en todo lo que hace. Es Arnaud Maillard, 15 años con Lagerfeld.
Ya lo hemos dicho muchas veces, la clave del estilo está en uno mismo. Falda y zapatos de Topshop y el mejor complemento, la actitud y simpatía.Todas estas palabras sirven para designar lo que se cuece en Madrid en estos días. Esta mezcla de creatividad y tendencias se dan la mano a escasos metros la una de la otra, pero ¿es lo mismo?
Vayamos por partes. Tanto en una como en otra se trata de vender, una vende moda, y la otra arte, lo consiguen?. Lo cierto es que el arte se vende, y muy bien, gracias a un gran trabajo de promoción exterior, y a la espectacularidad de algunas performances, excusa perfecta para despertar interés, para después quedarte con la creatividad y la innovación.
¿Y Cibeles? Cinco días de nervios y toneladas de laca en los que los diseñadores presentan sus colecciones. Cada edición viene con una polémica, este año toca cilindro, diábolo o campana, ¿de verdad este debate es necesario?. La marca es la huella que nos deja una colección a los fashionistas, siendo la pasarela el momento de la seducción, de la entrega, donde nos tienen que convencer para el objetivo final: VENDER. ¿Nos han dejado huella? Identificaremos algún día un vestido de Carmen March, por ejemplo, como nos pasa con un Chanel? El día en el que Amancio se decida a clonarlos lo sabremos.
¿Y Cibeles? Cinco días de nervios y toneladas de laca en los que los diseñadores presentan sus colecciones. Cada edición viene con una polémica, este año toca cilindro, diábolo o campana, ¿de verdad este debate es necesario?. La marca es la huella que nos deja una colección a los fashionistas, siendo la pasarela el momento de la seducción, de la entrega, donde nos tienen que convencer para el objetivo final: VENDER. ¿Nos han dejado huella? Identificaremos algún día un vestido de Carmen March, por ejemplo, como nos pasa con un Chanel? El día en el que Amancio se decida a clonarlos lo sabremos.
CIUDAD. Edificios. Túneles. Autopistas. Modernidad. Movilidad. Extrarradio. Favelas. Residuos. CONTRASTE.
Y la MODA. La ciudad brasileña con mayores ventas de bolsos de lujo, está llena de contrastes, y sus gentes así lo reflejan. Y en esta semana del petardeo en Madrid, del caos de la ciudad surge el estilo, la creatividad, lo único.
¿Somos tan diferentes?
Doña Suzy, o la Rottenmeier de la moda, no quiere venir a Cibeles....Hoy arranca Cibeles. Pero la noticia no está en quién desfila, qué diseñador nos enseñará subvenciones pasadas o qué famosilla se sentará en el front row. La noticia está en quién no vendrá, y principalmente faltará ella: la más grande (con perdón de la Jurado), la gran Suzy Menkes. la editora de moda del International Herald Tribune. En sí misma es un total look exento de glamour, con sus kilos de más, su moñete teñido en color indefinido (tapacanas) a lo Elvis, pero sus crónicas pueden subir o hundir a cualquier diseñador.
Su sola presencia es sinónimo de que tu colección merece su comentario irónico, “que hablen de mí, aunque sea mal”. Aquí no tenemos ninguna periodista de moda con su fina ironía, su formación ni su mala leche, y por supuesto a nadie que de paso que comenta los desfiles los relaciona con el momento político de su país. Así que tendremos que conformarnos con las decadentes crónicas de salón de las televisiones.
¿Y si viniera? ¡Qué diría? ¿Qué cara pondría ante nuestro front row de famosillas? ¿Y ante algunos vestidos mal cosidos, con el bajo sin rematar? ¿Y ante las prendas escasamente comerciales? Y ante los que son muy comerciales, clonando la semana de la moda de NY? Y ante lo que de verdad es muy muy bueno, pero no consigue despegar?
Seguramente la indiferencia sería su mejor castigo. La moda es un mundo fascinante y engatusador, que nos pone más guapas, nos divierte o deja nuestra tarjeta temblando, pero nunca hay que perder el ojo crítico. En esta semana de petardeo en Madrid, yo creo que ella se quedaría dando vueltas por el centro, comiendo huevos fritos en Lucio o comprando como una loca en el Rastro…..seguiremos con la crónica estos días….
Su sola presencia es sinónimo de que tu colección merece su comentario irónico, “que hablen de mí, aunque sea mal”. Aquí no tenemos ninguna periodista de moda con su fina ironía, su formación ni su mala leche, y por supuesto a nadie que de paso que comenta los desfiles los relaciona con el momento político de su país. Así que tendremos que conformarnos con las decadentes crónicas de salón de las televisiones.
¿Y si viniera? ¡Qué diría? ¿Qué cara pondría ante nuestro front row de famosillas? ¿Y ante algunos vestidos mal cosidos, con el bajo sin rematar? ¿Y ante las prendas escasamente comerciales? Y ante los que son muy comerciales, clonando la semana de la moda de NY? Y ante lo que de verdad es muy muy bueno, pero no consigue despegar?
Seguramente la indiferencia sería su mejor castigo. La moda es un mundo fascinante y engatusador, que nos pone más guapas, nos divierte o deja nuestra tarjeta temblando, pero nunca hay que perder el ojo crítico. En esta semana de petardeo en Madrid, yo creo que ella se quedaría dando vueltas por el centro, comiendo huevos fritos en Lucio o comprando como una loca en el Rastro…..seguiremos con la crónica estos días….
Qué maravilla de coche! Quién tuviera uno que se aparcara solo!!
Siempre corriendo..qué estrés jamía!
Muy operadísimos(Banda sonora del post aquí)
Ahora que tenemos ganas de que empiece el buen tiempo, y miramos con nostalgia la playa y la arena, para no caer en la horrible tentación del reality supervivientes, os recomiendo visualizar de nuevo una serie que hizo historia, en lo que a correrías playeras se refiere: Baywatch.
La serie, a priori, tenía todos los ingredientes para triunfar: acción, entornos de película, historias de amor ligth, y chicos y chicas sexys en bañador. Para hacerla contaron con una estrella venida a menos que vivía de las rentas del coche fantástico: David Hasselhoff, representante genuino del prototipo masculino de los 80, delgadez flácida, cardado estilo peinao gordo pero en versión masculina, y patillas de alambre (en los 80 no existía el boom de la vigorexia).
Las chicas protagonistas de Baywatch, eran neumáticas siliconadas embutidas en bañadores rojos dos tallas menos, uso y abuso de tintes rubio platino, muñecas en serie creadas a golpe de gimnasio y bisturí. A lo largo de las diferentes temporadas, los planos de los pechos iban aumentando, hasta conseguir que prácticamente la duración de cada capítulo fuera una contínua exhibición de silicona saltando a cámara lenta por la arena.
Los hombres de la serie, a excepción del mismo Hasselhoff (como era el productor se permitía el lujo de ser un tirillas) eran un catálogo andante de lo que pasa con tu cuerpo cuando sólo te alimentas de arroz y pollo y no sales del gym en días, cuando no de depilación integral, todo testosterona inyectada, y adictos al autobronceador (no tenían tiempo de estar tumbados al sol, estaban todo el día en la sala de pesas).
Los accidentes playeros eran la excusa perfecta para sacarlos en speedo a la primera de cambio. Pero estos efebos, lejos de aparecer cubiertos de salitre y sudor, salían del agua perfectamente repeinados hacia atrás; un poco de agua en spray era suficiente para que pensemos que han sudado, con el añadido de unos arañazos estratégicamente colocados, para parecer más “machotes”.
Muchos criticaron a "Los vigilantes de la playa" de frívola, de mal ejemplo para la juventud y de alienante para las mentes adolescentes. Yo me limito a pensar que si tiburón nos quitó las ganas de ir a la playa, estos vigilantes macizos nos empujaron a ella, e incluso más de uno hizo el curso de socorrista para ver si ligaba algo……Lo malo es que también nos recuerdan que la operación tanga está a la vuelta de la esquina…..
La serie, a priori, tenía todos los ingredientes para triunfar: acción, entornos de película, historias de amor ligth, y chicos y chicas sexys en bañador. Para hacerla contaron con una estrella venida a menos que vivía de las rentas del coche fantástico: David Hasselhoff, representante genuino del prototipo masculino de los 80, delgadez flácida, cardado estilo peinao gordo pero en versión masculina, y patillas de alambre (en los 80 no existía el boom de la vigorexia).
Las chicas protagonistas de Baywatch, eran neumáticas siliconadas embutidas en bañadores rojos dos tallas menos, uso y abuso de tintes rubio platino, muñecas en serie creadas a golpe de gimnasio y bisturí. A lo largo de las diferentes temporadas, los planos de los pechos iban aumentando, hasta conseguir que prácticamente la duración de cada capítulo fuera una contínua exhibición de silicona saltando a cámara lenta por la arena.
Los hombres de la serie, a excepción del mismo Hasselhoff (como era el productor se permitía el lujo de ser un tirillas) eran un catálogo andante de lo que pasa con tu cuerpo cuando sólo te alimentas de arroz y pollo y no sales del gym en días, cuando no de depilación integral, todo testosterona inyectada, y adictos al autobronceador (no tenían tiempo de estar tumbados al sol, estaban todo el día en la sala de pesas).
Los accidentes playeros eran la excusa perfecta para sacarlos en speedo a la primera de cambio. Pero estos efebos, lejos de aparecer cubiertos de salitre y sudor, salían del agua perfectamente repeinados hacia atrás; un poco de agua en spray era suficiente para que pensemos que han sudado, con el añadido de unos arañazos estratégicamente colocados, para parecer más “machotes”.
Muchos criticaron a "Los vigilantes de la playa" de frívola, de mal ejemplo para la juventud y de alienante para las mentes adolescentes. Yo me limito a pensar que si tiburón nos quitó las ganas de ir a la playa, estos vigilantes macizos nos empujaron a ella, e incluso más de uno hizo el curso de socorrista para ver si ligaba algo……Lo malo es que también nos recuerdan que la operación tanga está a la vuelta de la esquina…..
Para mí, el Carnaval de Cádiz es el mejor del mundo. Mucha gente me lo discutirá, que si el de Río de Janeiro (el marío divide a las personas en dos tipos: las que han estado en Brasil y las que no), que si el de Venecia.....el de Cádiz es el mejor, y os diré por qué. Para fashionistas como yo, dónde quedan mejor reflejadas las tendencias del año?
En el Carnaval de Cádiz se habla de lo que se lleva: el canijo se apunta a adelgazar, la infanta Elena y Marichalar, la letra del himno, y los temas recurrentes: la vagancia en Cádiz, el paro, la alcaldesa,....debates profundos, de pozo, como dicen en Cádiz, a ritmo de caja y bombo.
La final del Falla fué este viernes, donde se entregan los premios a las mejores agrupaciones, aunque no hay alfombra roja, ni falta que le hace. Donde allí hay ropa de Sybilla y Daviddelfín, cuando no camisetas negras y chapas reivindicativas, aquí están los disfraces de Pepi Mayo; donde allí hay chistes repetidos y retardo por lo políticamente correcto, aquí hay guasa e ingenio; donde allí hay gestos serios y sonrisas forzadas, aquí hay verdad y sabiduría.
El Carnaval de Cádiz no necesita subvenciones, cánones ni flashes para salir a la calle todos los años a divertir a los gaditas. Por eso me quedo con la final del falla, y dejo para los demás la fiesta del cine español.
Que se repitan colores y estampados en las bodas de barrio....pero en la alfombra verde (de envidia)...Nadie avisó al estilista??









